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Hubert de Blanck: un holandés que prestigió a Cuba.

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Por: José Pendás

   Hubertus Christian de Blanck Valet, universalmente conocido como Hubert de Blanck, holandés por nacimiento y cubano por naturalización, arribó a La Habana en fecha tan lejana como 1882, después de sus nupcias con la cubana Ana García Menocal. En la capital de la Antilla Mayor, se presentó en los salones del Centro Gallego, donde en unión de los nacionales Anselmo López y Serafín Ramíres, ejecutó el Trío op. 52 para violín y cello, de Arthur Rubinstein. Un año después regresó a Cuba, donde se radicó definitivamente.

   El ilustre músico inició sus estudios con el padre, el violinista Wilhelm de Blanck, quien lo preparó para ingresar, a los nueve años, al Conservatorio de Lieja, en Bélgica, graduándose de solfeo y teoría con los maestros Félix Etienne y Sylvain Dupuis.

   En Cuba se convirtió en un prestigioso pedagogo. A finales de 1885 inauguró el primer conservatorio cubano de música en la casa marcada con el número 100 del Paseo del Prado, el que con posterioridad cambió de sede en varias ocasiones, gracias a su perseverancia y enfrentamiento decidido a incomprensiones y críticas.

   Gracias a su iniciativa también se establecieron los primeros concursos para estudiantes de música, como estímulo a los mejores alumnos graduados en el primer curso, de 1885-1886.

   En Cuba la situación era convulsa, la lucha contra la metrópoli española arreciaba y Hubert de Blanck se enroló en ella como cualquier otro hijo de esta tierra.

Su militancia en la Junta Revolucionaria de La Habana le deparó la cárcel primero y la deportación a Nueva York con posterioridad. Allí se vinculó al grupo de artistas cubanos que recaudaban fondos para la causa independentista y compuso su conocida obra “Paráfrasis”, para piano, basada en el Himno Nacional, estrenada en una velada musical organizada por los exiliados. Fue también el creador de la primera ópera referida a la independencia de Cuba, la cual tituló Patria.

   Finalizada la guerra de independencia en 1898, el músico patriota regresó al país y retomó sus funciones pedagógicas, organizando ahora el Conservatorio Nacional, cuya Sala Espadero fue considerada durante muchos años como uno de los escenarios de concierto más importantes de la nación. En 1903 se acogió a la ciudadanía cubana

   En 1947 el célebre escritor y musicólogo Alejo Carpentier, quien figuró como profesor de Historia de la Música en dicho centro, refiriéndose a este destacaría que en el mismo la enseñanza musical se impartía rigurosamente, porque contaba con los mejores profesores.

   Además de los textos pedagógicos y revolucionarios, Hubert de Blanck acumuló unas treinta y cinco obras dedicadas al piano; para voz y piano; violín y piano; orquesta sinfónica y banda, música de cámara y teatro lírico. Además se hizo merecedor de reconocimientos de prestigiosas instituciones cubanas.

   Al triunfar la Revolución en 1959 y con la constitución de la Junta Consultiva de la Enseñanza de la Música, el Conservatorio Nacional de Música de La Habana, que hasta entonces conservó los certificados y títulos expedidos impresos con el lema: “El primero establecido en Cuba. Fundado en 1885 por Hubert de Blanck”, se integró al sistema de instituciones y escuelas de arte.

   El destacado maestro que tanto prestigió a Cuba, dejó de existir el 28 de noviembre de 1932, hace ahora 80 años.

28/11/2012 15:41. habanamia #. Cultura

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gravatar.comluis arevalo

yovivo con un visnieto de don Hubert de blanck y tengo muchas cosas que pertenecian a este gran personaje, don florencio de blanck me las heredo y me gustaria mandarlas al conservatorio a cuba por favor comuniquece conmigo, mandeme un correo o algo por favor

Fecha: 03/07/2013 16:29.


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